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Sentarse, otro gran avance hacia la autonomía del bebé

 

 Cada avance de tu bebé es un motivo que te demuestra que está creciendo, pero también que está alcanzado mayor autonomía. Sentarse no es la excepción, porque le permitirá observar el mundo desde otra perspectiva y lo impulsará a desplazarse cuando algo le interese.

Por: Sandra Patricia Aguja Z.

Para lograr sentarse, tu bebé debe tener un adecuado desarrollo de sus músculos, así como de su aparato óseo. Por eso, si su crecimiento es normal, alcanzará esta habilidad motora hacia sus seis meses. Sin embargo, si sobrepasa esta edad, no te preocupes, porque hasta los ocho meses es habitual que los bebés comiencen a sentarse, hasta lograr hacerlo sin ayuda. Pero a pesar de que los bebés no se desarrollan a la misma velocidad, si tu hijo a sus ocho meses aún no se sienta, es conveniente investigar, para descartar cualquier trastorno en su desarrollo psicomotor.

 

Algunos de los factores que retardan esta habilidad son: una mala alimentación, porque ocasiona deficiencias en su estructura esquelética y muscular; problemas neurológicos o endocrinos, así como enfermedades congénitas no detectadas en forma temprana. Para descartar cualquier anomalía o si tienes dudas acerca de la adquisición de sus destrezas, lo recomendable es que lleves a tu bebé a sus consultas regulares de crecimiento y desarrollo.

 

¿Cómo logra sentarse?

Antes de alcanzar este logro, los músculos de tu bebé, tanto de estómago como de espalda y cuello, deben fortalecerse. Por eso, previo a sentarse, los ejercitará cuando comience, hacia sus cuatro o cinco meses, a girarse sobre sí mismo, para ponerse boca abajo o boca arriba. A través de estos movimientos, también aprenderá a controlarlos. Con esta habilidad conseguida, pronto lo verás sentarse, sin ayuda, y a mantener el equilibrio.

 

Como cada bebé tiene su propio tiempo para alcanzar sus logros psicomotores, no afanes u obligues a tu hijo a sentarse, porque cuando se impone esta postura antes de tiempo, pueden causarse daños en la columna de los pequeños, muchas veces detectables hasta su adolescencia.

 

Si quieres saber si tu hijo está preparado para sentarse, después de sus seis meses, siéntalo en un lugar seguro y protéjelo con cojines o almohadas, que debes colocar a su alrededor, para que pueda moverse con libertad y evitar que se lastime, en caso de que pierda el equilibrio. Con este pequeño intento de sentarlo, te darás cuenta si ya es el momento, porque si no conserva una posición erguida, se tambalea o se va hacia atrás, significa que aún es muy pronto para sentarlo.

 

El mundo desde otra perspectiva

Sentarse, para tu bebé, será toda una sensación. Desde esta postura, su mundo se ampliará y adquirirá otras habilidades, ya que podrá utilizar sus brazos y manos con total libertad. Por eso, aprovecha este tiempo para alcanzarle objetos o juguetes que llamen su atención, porque su sensación por descubrir el mundo lo llevará a cruzar otro de sus aprendizajes motores: gatear. Cuando adquiera la confianza necesaria, se inclinará, apoyará sus manos en el suelo y comenzará a gatear, manteniendo una coordinación motora y un perfecto equilibrio.

 

Hacia los cinco meses, puedes comenzar a sentar a tu hijo en tus piernas, mirando al frente, pero apoyando perfectamente su espalda contra tu pecho. En esta posición se sentirá seguro y no adoptará posturas forzadas, que causen posibles daños en su columna.

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