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Dudas de papá – ¿Y qué pasa con las relaciones sexuales?

 

Escrito por: Sandra Patricia Aguja

El poder o no mantener relaciones sexuales durante el embarazo siempre será una de las mayores dudas de los futuros papás. Sin embargo, la gestación no es una condición para tirarlas al olvido. Por el contrario, son los nueve meses perfectos para redescubrirlas y hacer de estas un juego que enriquezca la relación de pareja.

¿Le haré daño a mi bebé con la penetración? La respuesta es no, porque el sexo, con penetración o sin ella, es seguro durante el embarazo mientras no exista una condición médica que lo restrinja ni se practiquen las posiciones más complicadas del Kama Sutra. Por eso, como futuro papá no te detengas, y en conjunto con tu pareja, recobren esos otros aspectos que enriquecen la sexualidad, como el erotismo, el afecto y las caricias, pues tus encuentros sexuales se volverán más tranquilos y relajados por los cambios hormonales, emocionales y físicos que ella sufrirá y que son propios de la gestación.

Así que adelante, y desde que el médico no te diga lo contrario, puedes continuar con tu vida sexual normal, sin sensación de culpa. Lo importante es que te acomodes a los deseos y nuevas redondeces de tu pareja. Este dato es importante que lo tengas en cuenta porque el sexo no será igual en cada uno de los trimestres. Durante el primero, el incremento del tamaño de sus senos, la mayor lubricación genital y la vasodilatación de la zona pélvica, que incrementa su sensibilidad, harán que sienta un mayor impulso sexual e incluso que disfrute de un sexo más placentero. Pero no siempre ocurre. Algunas mujeres, a causa de sus náuseas y molestias típicas de los primeros meses (cansancio, sueño, mareos, entre otros síntomas), tienen un bajón en su libido.

Hacia el segundo trimestre, todo puede variar. Las dudas y miedos se han diseminado, por lo que es posible que el sexo funcione a la perfección, más cuando a tu pareja muchas de sus molestias de los primeros meses ya no la aquejan. Sin embargo, el prominente vientre, que día a día se evidencia más, puede llegar a generarte nuevas incógnitas. Pero tranquilo, la solución está en elegir, entre los dos, aquellas posiciones que les genere comodidad.

Al finalizar la gestación, con una fecha probable de parto marcada en el calendario, el temor más grande es que con la penetración, tu pareja inicie con un trabajo de parto prematuro. Aunque no sucederá, desde que no exista una condición médica que no la recomiende (antecedentes o síntomas de aborto), es necesario que hables abiertamente y le cuentes a tu pareja tus preocupaciones para que busquen alternativas que los lleve a la satisfacción sexual. Sobre todo, porque ella también estará enfrentando las molestias típicas de los últimos tres meses, como cansancio, indigestión, hinchazón, insomnio…, que la harán preocuparse por todo, menos por tener una vida sexual activa.

¿Qué opciones tienes?

Muchas, porque estos nueve meses son la mejor ocasión para que compruebes que el afecto y el amor no siempre son sinónimos de penetración y que a una eyaculación no siempre se llega a través de esta. Así que deja de lado tu ansiedad y ten claro que también enfrentarás algunos altibajos en tu deseo sexual, por el temor de dañar a tu bebé o de causarle dolor a tu pareja durante el coito. Entre las opciones que tienes, para darle un nuevo aire a tu sexualidad y a tu vida en pareja, desde el principio hasta el final de la gestación, están:

  • Dejar volar la creatividad. El embarazo es un buen momento para descubrir nuevas caricias que los lleve a encontrar el orgasmo y la eyaculación.
  • Adoptar aquellas posiciones que te brinden -y a ella también- comodidad. Durante el primer trimestre, cuando el vientre aún no es muy evidente, la posición del misionero la puedes practicar sin inconvenientes desde que no descargues tu peso en el abdomen de tu pareja. Hacia los últimos meses, olvídate del misionero. Una variación: tu mujer acostada boca arriba sobre una superficie firme y confortable, con sus piernas descolgadas, y tú de rodillas. En esta posición logras la penetración sin ejercer presión sobre su vientre.

Otra posición recomendable es la mujer encima, porque de esta manera será ella quien controle la intensidad del acto sexual, que debe ser suave.

Para el segundo y tercer trimestres, las posiciones más recomendables son aquellas que a tu mujer le brinden comodidad, a pesar del volumen de su vientre, y que no restrinjan la penetración. Por ejemplo, acostados de lado, tanto de frente, como tú mirando la espalda de tu mujer. En la primera, la penetración no será muy profunda, pero se sentirán a gusto. En la segunda, tú llevarás el control del ritmo y el grado de penetración, y ella estará muy cómoda.

¿Y después del parto?

Dale tiempo para que se recupere. Lo recomendable es iniciar las relaciones sexuales al finalizar los 40 días de la dieta, pues es el tiempo que se toma el cuerpo de tu pareja en volver a sus condiciones normales. Y dale más días si así lo requiere. Recuerda que ahora está cuidando a un bebé que le resta energía a causa de la lactancia y de las constantes trasnochadas.

Recuadro:

En qué momento interrumpir las relaciones sexuales

Aunque durante el embarazo de tu pareja puedes continuar llevando una vida sexual normal con ella, existen condiciones en las que el médico puede aconsejarte interrumpir por completo las relaciones sexuales con penetración. Algunas de las más comunes son: sangrado vaginal, amenaza de aborto, placenta previa o el desprendimiento de esta, contracciones antes de tiempo, dilatación prematura del cuello uterino o la existencia de enfermedades de transmisión sexual o de infecciones vaginales.

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