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¡Qué ricas verduras! Cómo lograr que los niños coman verduras

 

Escrito por Camilo Bolívar

Asesorado por la nutricionista Silvia Margarita Contreras

 

“Daniel, ven que te preparé una cena deliciosa”

“¡Sí, qué bien mami! ¿Qué es?

“Una ensalada con lechuga, cebolla, tomate y pepinillos”.

¡Plof! De pronto cambia el semblante de Daniel. Su rostro de alegría se transforma en angustia y el llamado de su mamá ya no es para él una buena noticia ni la cena que quería. Tal vez esperaba hamburguesa, pizza o pollo, pero en la mesa lo esperaban hortalizas y verduras. ¿Te identificas con esta escena?

Y es una situación frecuente en muchos hogares en los que los niños quieren ver en sus menús decenas de alimentos, pero nunca las verduras, que como por arte de magia distorsionan sus caras y les provoca muecas, gestos adustos, llanto y hasta rabietas.

Pero odiadas y rechazadas, las hortalizas y verduras son indispensables en la alimentación de todo ser humano y, especialmente, en la de los bebés e infantes, pues les proporciona fibra vegetal, agua, minerales y vitaminas, nutrientes indispensables para un sano crecimiento y desarrollo.

 

Sus bondades

Además de contener escasas calorías, grasas y proteínas, las verduras proveen al organismo de tu hijo de micronutrientes que funcionan como antioxidantes que ayudan a prevenir enfermedades y a mantener una óptima salud tanto en el presente como en su futuro. 

No son medicamentos, claro está, pero combinadas con otros alimentos (entre ellos las frutas) que permiten establecer dietas equilibradas y saludables, reducen las probabilidades de que el pequeño contraiga afecciones y enfermedades como diabetes, trastornos digestivos, colesterol alto, cáncer e inconvenientes neurodegenerativos y cardiovasculares.

También se constituyen en un escudo protector frente al sobrepeso y la obesidad, uno de los problemas de salud pública más graves de la actualidad y que afecta cada día a más niños y adolescentes.

Retraso en el crecimiento, anormalidades en la piel, caries, anemia, resfriados, raquitismo e inconvenientes en la visión, son otros problemas de salud susceptibles de surgir cuando no se proporciona la cantidad necesaria de vitaminas y minerales, presentes en las verduras.

 

¿Cómo hacer de las verduras un manjar?

Tarea difícil, pero no imposible si al servirlas logras que tengan una presentación más agradable y un mejor sabor, además de poner en práctica ciertas pautas que facilitarán la aceptación y adaptación del niño a su consumo.

 

Entre más temprano mejor. No tienes que esperar a que esté crecidito para introducir las verduras en su dieta. Desde los 6 meses de vida, cuando ya recibe alimentos sólidos, puedes ofrecérselas, pero incluye de diferentes colores, sabores y apariencias. De esta manera aprenderá a tolerarlas con más disposición.

 

Que cunda el buen ejemplo. Varios niños aborrecen las verduras porque ven que sus padres las dejan servidas en el plato o se las comen con cara de pocos amigos. Es esencial no sólo que las consumas con frecuencia, sino que le demuestres a tu pequeño que lo haces con agrado.

 

A prueba tu ingenio. Tu creatividad es fundamental para lograr que adquiera gusto por las verduras y hortalizas. Con la variedad y el colorido que ofrecen puedes inventarte y plasmar en su plato diversas figuras y presentaciones de su gusto: payasos, mascotas, balones de fútbol, árboles, etc.

 

Por un mayor provecho. Con el fin de lograr más beneficios y evitar que las verduras causen daños, es necesario que antes de consumirlas las laves y las peles muy bien. De esta forma eliminarás sustancias que pueden resultar dañinas para la salud. Después cocínalas al vapor para aprovechar al máximo sus nutrientes. Nunca deben hervirse.

 

Hazlo partícipe. Permite que te dé ideas y que te ayude a buscar en recetarios o en páginas Web menús con verduras que llamen su atención. Cuando esté más grandecito, deja que te acompañe en la cocina y ponle labores que pueda cumplir pero que no pongan en riesgo su integridad.

 

A combinarlas. Si las mezclas en tortillas o con salsas ricas, frutas que le gusten y otros alimentos agradables a su paladar, como carne, queso, pollo o huevo, muy seguramente las comerá sin tanta objeción. Ocasionalmente puedes preparar hamburguesas, pizzas o sándwich con gran variedad de verduras y hortalizas.

 

Paso a paso. Todo proceso de aprendizaje requiere de tiempo. Comienza preparándoselas desde los 6 meses en puré o papilla, y hacia los 8 meses ya puedes picarlas en trozos pequeños para que también empiece a masticar. Al principio dale hortalizas no tan amargas como zanahoria, calabaza, calabacín o ahuyama; poco a poco introduce en su alimentación otras más amargas: coliflor, tomate, brócoli, apio…

 

No dejes de consultar. El especialista (pediatra o nutricionista) te dirá cuál es el mejor momento para añadir a su dieta las verduras y cuáles son las indicadas en las primeras etapas de su desarrollo.

 

Algunas verduras y sus aportes

Lechuga: vitaminas A, B1, B2, B3, C y E, calcio, potasio, hierro, sodio y yodo.

Acelgas: vitaminas A, C y E, fluoruro, potasio, magnesio, hierro y agua.

Espinaca: vitaminas A, C, E, B1, B2, B3 y B9, potasio, calcio, sodio, fósforo, yodo.

Coliflor: vitaminas B1, B2, B3, B6 y C, potasio, fósforo, hierro, calcio, agua.

Apio: vitaminas A, B1, B2, B6, B9, C y E, calcio, potasio, sodio, zinc, hierro, fósforo.

Calabaza: vitaminas A, B y C, calcio, cobalto, zinc, boro, magnesio, hierro, potasio.

Cebolla: vitaminas B3, B6 y B9, potasio, fósforo, calcio, magnesio, sodio, yodo.

Tomate: vitaminas A, C, B1 y E, calcio, hierro, potasio, sodio, magnesio, yodo.

Brócoli: vitamina B2, C y E, calcio, hierro.

Zanahoria: vitaminas A, C, E, B1, B2, B3, B6, potasio, sodio, calcio, fósforo, hierro, zinc.

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