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Cómo enseñar a tu hijo a ordenar su cuarto

 

Escrito por Juan Camilo Bolívar

Asesorado por el Psicólogo Manuel Ruiz Díaz

¡¿Oh no, pero qué ha pasado aquí?! Es tal vez la pregunta que con desconcierto te haces cada vez que entras al dormitorio de tu hijo y lo encuentras con juguetes, vestidos y muñecos regados por todos lados, menos donde deberían permanecer cuando no están en uso.

Con seguridad no fue una ventisca y tampoco un huracán, pero sí un pequeño “terremotico” en forma de ser humano, quien no tiene dificultad alguna para dejar en donde caiga todo lo que usa, pero al que le cuesta mucho trabajo ponerlo de nuevo en su sitio.

Entonces te das cuenta de que tienes una misión complicada: acostumbrarlo a organizar su cuarto. La buena noticia es que si desde pequeño le inculcas con constancia hábitos relacionados con el orden pronto verás resultados positivos para el presente pero también para el futuro.

 

Cada cosa en su lugar

Ver rompecabezas, carros, sábanas, camisetas, maletas o colores continuamente botados en la cama o en el suelo puede ser estresante para ti, pero si pones en marcha ciertas indicaciones, es probable que más pronto de lo que piensas logres que tu niño adquiera la rutina de organizar su habitación y, de esta manera, evitar accidentes y que sus pertenencias se rompan o se dañen.

 

Dispón de canastas y estanterías. Tener implementos y lugares específicos y adecuados para que tu pequeño guarde sus pertenencias (armario, cestos, cajones, etc.) facilitará tu labor de acostumbrarlo a ser ordenado.

 

Pon a volar tu imaginación. Las actividades lúdicas y la creatividad permitirán que acomodar lo que ha utilizado en el sitio que corresponde sea para tu hijo un momento de diversión y no de aburrimiento. Juegos, música y baile son algunas herramientas que pueden ayudarte a cumplir tu objetivo.

 

De a poquitos mejor. Para no crear un caos en su habitación, enséñale a tu niño que al jugar debe tomar pocos juguetes, y que una vez termine la actividad con ellos y los deje en su puesto podrá coger otros.

 

Dile lo que puede pasar. No recoger el desorden tiene consecuencias que tu niño debe aprender a reconocer. Perder juguetes, que se dañen otros, o no poder pasar a otra actividad hasta que se haya re-organizado lo que se ha usado son formas de mostrarle al niño que hay razones para el orden.

 

Únete al proceso. No es suficiente con decirle “arregla todo” y listo. Es fundamental que al principio lo acompañes y le indiques dónde y cómo acomodar sus juguetes, útiles escolares y ropa. Cuando adquiera la costumbre y sea un ritual normal para él podrás dejar todo en sus manos.

 

Tu parte

Aunque tu niño es quien debe aprender a ubicar lo que hay en su habitación en el puesto, tú guía y consejos son fundamentales. Ý para tal fin, las siguientes recomendaciones te serán de gran ayuda.

 

Incentívalo. Un premio de vez en cuando no está mal, pero es ideal que no se convierta en una práctica rutinaria porque debe entender el orden como una tarea permanente y no exclusiva para cuando haya alguna retribución. Si notas progresos puedes brindarle una chocolatina, un libro u otro obsequio de su agrado.

 

Sé constante. Los buenos hábitos se adquieren con perseverancia y determinación. Por eso en un comienzo, y aunque tu niño se enoje contigo, es importante que insistas sin ceder hasta que sea habitual para él tender su cama o dejar en el puesto la toalla, sus zapatos, sus juguetes o los útiles escolares.

 

Ten presente su edad. No es lo mismo enseñarle a un niño de dos años que a uno de 5. En cualquier caso, debes actuar con afecto y comprensión, ajustando tus exigencias a su edad. Ten en cuenta que entre más chico sea se requiere de más tiempo y estar siempre pendiente de él.

 

Actúa con calma. Lograr que tu pequeño sea organizado no es labor de un día, es un proceso que requiere de tiempo, paciencia y tranquilidad para no desanimarlo. No te olvides de que aún es niño y agarrar todo lo que encuentra y desordenar es un placer para él.

 

Destaca sus logros. “Felicitaciones, lo hiciste muy bien”, “Amor, cómo tienes de lindo tu cuarto” y frases similares reconocen el esfuerzo de tu peque y permiten que se sienta feliz, agradecido y motivado para ser cada día más ordenado. La enseñanza con afecto y reconocimiento de sus avances es más productiva

 

Utiliza un lenguaje positivo. Para cualquier solicitud que le hagas procura darle las instrucciones en forma positiva (“Vamos a poner cada cosa en su sitio”) en lugar de las negativas (“No dejes desorden”). Esto es un incentivo para el niño y le transmite el mensaje de que tienes buenas expectativas con él.

 

Da ejemplo. De nada servirán tus recomendaciones si no aplicas lo que predicas. Para que él se habitúe a situar cada cosa en su lugar es necesario que mantengas tu cuarto y demás espacios de la casa bien distribuidos y organizados.

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This post has 1 Comment

  1. Leo Parra on 2 Septiembre, 2016 at 5:45 pm Responder

    Ejemplo amor

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